domingo, 14 de septiembre de 2008

Sí lo sé, hoy no me levanto de cama

Dice el refrán: 'Quién mal empieza, mal acaba'. Yo, que no soy muy dado a creer en este tipo de frases, los refranes, hoy, me han dado en los dientes. Lo que iba a ser un gran domingo de sol y playa, se ha tornado, desde primera hora de la mañana, en un tormento más agónico que el que hizo el tipo aquél que llevó la cruz hasta el Monte del Calvario.
Hoy no hizo falta que sonara el despertador. Ya se encargo mi vecina, por enésima vez, de despertarme a mí y a todo el edificio, a las 8 de la mañana, con otra de sus habituales broncas con su pareja. Pareja con la que discute día sí y día también, pero que cuando los ves por la calle parece que volvieran de su luna de miel. Sí el amor es eso, espero quedarme tal como estoy y, mañana sin falta, inscribirme en la lista de los que se quedan para vestir santos.
Al salir de casa me encuentro con dos señoras como salidas de una película de Berlanga. Camisa blanca ambas, chaqueta de entretiempo, falda por debajo de la rodilla y zapato bajo para las largas caminatas. Al acercarse, pude comprobar que llevaban una especie de revistas. Se me acercaron. Yo pensé que era para preguntarme la hora o algo por el estilo. ¡Qué ingenuo! Me preguntaron si iba a la iglesia. Yo, cortésmente, les respondí que tenía cosas más importantes que hacer y que no quería perder el tiempo en panaceas espirituales. Al oír estas palabras saliendo de mi boca pagana me empezaron a gritar agitando las revistas que llevaban (religiosas por cierto, nada de Marie Claire, Vogue o el ¡Hola!): "El pecado está por todas partes", "La humanidad está amenazada", "El Mal se acerca" y cosa por el estilo. En vista del espectáculo y tratando de calmarlas, cosa harta difícil cuando están en conferencia directa con Dios, me acerqué y les dije: "Señoras, si el Mal se acerca, por favor, no me lo presenten". Voy tener que ir al médico a que me haga un chequeo porque, últimamente, los representantes de Cristo en la tierra me persiguen, y eso, seguro que es por algo.

Al mediodía Raikonnen hace un mal papel en Spa. Y esto, sumado al empate del Barça de ayer, hace que mi fin de semana deportivo no sea muy positivo. Ante este panorama, y en vista del día soleado que hace, me hago la mochila y me voy a la playa. Cuando llego ya diviso el primer contratiempo. Y es que a la playa a la que voy cuando sube la marea, esta prácticamente desaparece. Con lo que encontrar sitio es complicado teniendo en cuenta la poca arena seca que queda. Así que empiezo a tantear en que lugar. Y como las desgracias no viene solas, al acercarme a la orilla para probar el agua, una ola traicionera se me acerca por detrás y, sin presentarse siquiera con unas buenas tardes o algo por el estilo, me arrastra con el consiguiente parte de daños:
- libro de tapa dura, o sea caro, que llevaba para leer, mojado ("El quinto mandamiento" de Eric Frattini, obra de intriga en la que la Iglesia está de por medio. Apunte mental: la consulta al médico no puede retrasarse)
- mallas para correr mojadas, mal menor porque se secan en un segundo, pero que con mi cabreo no llegaron ni a hacer su trabajo
- mp3 con mi música, inservible
- bocadillo de jamón serrano bajo en sal, convertido en comida para gaviotas. En este momento me acordé del anuncio de papel albal y maldije la hora en la que dije que ese papel solo servía para que los yonquis suban más alto que Edmund Hillary (primer alpinista en subir el Everest y que falleció este año)

Mi primera idea era dar media vuelta y volver a casa, pero como soy una persona que se ríe primero de si mismo antes de reírse del prójimo, me levanté de la manera más digna que pude y, ante la atenta mirada de los allí presentes, seguí mi camino como si lo que hubiera pasado estuviera escrito de antemano en un guión propio de una película de Peter Sellers. Me quedé en la playa hasta que no se vio el sol por ninguna esquina, algo que hago muy a menudo porque el ayuntamiento me deja las llaves para que la cierre en cuando me voy.

Al llegar a casa y poner la tele veo que el Real Madrid gana y que en la quiniela no tengo ni cuatro aciertos. Envidio al único tío que hace pleno al 15 y que se embolsa la friolera cantidad de 2 millones de €. La última desgracia me pasa al hacerme la cena. Se me cae al suelo el bote de la canela molida. Pero no me importa mucho ya que mi casa, como por arte de magia, empieza a oler a zoco marroquí y me imagino, cerrando los ojos, que me pierdo por las calles de
Marruecos y que los colores y los olores me envuelven en un manto protector. Y con esta visión le doy una patada en el culo a la mala suerte dedicándole una sonrisa que ya quisiera para si La Marquesa de Merteuil (Glenn Close) en "Las amistades peligrosas".










Y aquí me tenéis, en este momento, terminando esta entrada y esperando que las pocas horas que queda de día no me traigan, sin pedirlos, nuevos contratiempos.

- Cita del día: "Respetos guardan respetos" Jaime Bayly "
La noche es virgen" (1997)
Dedicada a todos los "periodistas del corazón" que pueblan las cadenas privadas y, para vergüenza, públicas (Patiños, Mariñas, Marchantes, etc...) que, desde un tiempo a esta parte, y con temas tan peliagudos como el tema Mari Luz, el caso del profesor Neira o el asesinato de Rocío Waninkof (otra vez en la opinión pública), hacen de jueces, abogados y peritos judiciales. Lo malo de todo esto es que haya gente que prefiera ver este tipo de programa antes que perderse en la lectura o el cine. Luego nos llevamos las manos a la cabeza cuando publican que, España, es el país con el índice de lectura más bajo de la Unión Europea. Lástima de país.

- Tema del día: "
I feel it all" Feist "The reminder" (2008)
Porque es el tema que está sonando ahora mismo y que, sin querer, me ha levantado el ánimo.

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