viernes, 23 de octubre de 2009

Risoterapia literaria V (2ª parte) y fin de la terapia

'- Mirad lo que ha hecho. Ha devuelto el desayuno de su Primera Comunión. He devuelto el cuerpo y la sangre de Jesús. Tengo a Dios en mi patio. ¿Qué voy a hacer? Voy a llevarlo a los jesuitas, que conocen los pecados del mismo Papa.
Me llevó a rastras por las calles de Limerick. Iba contando a los vecinos y a los viandantes desconocidos lo de que tenía a Dios en su patio. Me metió en el confesionario a empujones.
- En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Ave María Purísima. Padre, hace un día de mi última confesión.
- ¿Un día? ¿Y qué pecados has cometido en un día, hijo mío?
- Me quedé dormido. Casi llegué tarde a mi Primera Comunión. Mi abuela dice que tengo el pelo de punta presbiteriano de Irlanda del Norte. Vomité el desayuno de mi Primera Comunión. Ahora mi abuela dice que tiene a Dios en su patio y que qué debe hacer.
El cura es como el de mi Primera Confesión. Jadea y hace unos sonidos como si se ahogara.
- Esto... esto..., di a tu abuela que lave a Dios con un poco de agua y como penitencia reza un Avemaría y un Padrenuestro. Reza una oración por mí y que Dios te bendiga, hijo mío.
La abuela y mamá me estaban esperando cerca del confesionario. La abuela me dijo.
- ¿Es que estabas contando chistes a ese sacerdote en el confesionario? Como yo me entere de que te dedicas a contar chistes a los jesuitas, te arranco los riñones. ¿Qué te he dicho que hay que hacer con Dios en mi patio?
- Me ha dicho que lo laves con un poco de agua, abuela.
- ¿Con agua corriente o con agua bendita?
- No lo ha dicho, abuela...
- Pues vuelve a preguntárselo.
- Pero, abuela...
Volvió a meterme en el confesionario a empujones.
- Ave María Purísima. Padre, hace un minuto de mi última confesión.
- ¡Un minuto! ¿Eres el niño que acaba de pasar por aquí?
- Sí, padre.
- ¿Y qué pasa ahora?
- Mi abuela dice que si ha de lavarlo con agua corriente o agua bendita.
- Con agua corriente, y di a tu abuela que deje de molestarme.
Yo dije a mi abuela:
- Con agua corriente, abuela, y dice que dejemos de molestarlo.
- Que dejemos de molestarlo. El muy patán ignorante.
- ¿Puedo ir ya a la Colecta? -pregunté a mamá.- Quiero ver a James Cagney.
- Olvídate de la Colecta y de James Cagney -dijo la abuela-, porque eres un católico incompleto, después de haber dejado a Dios en el suelo como lo has dejado. Vamos a casa.
- Espera un momento -dijo mamá-. Este es mi hijo. Es mi hijo y es el día de su Primera Comunión. Va a ir a ver a James Cagney.
- No va a ir.
- Sí va a ir.
- Llévatelo a ver a James Cagney, pues -dijo la abuela-, a ver si salva su alma americana y presbiteriana de Irlanda del Norte. Adelante.
Se ciñó el chal y se marchó.
[...]
La abuela ya no quiere hablarse con mamá por lo que hice con Dios en su patio trasero.'


Pues con esto termino esta semana de terapia. Espero que hayáis disfrutado con estos extractos y que os haya animado a comprar y leer este maravilloso libro.

Frank McCourt 'Las cenizas de Áng
ela' (1996)

6 comentarios:

Mica dijo...

Tengo el libro, pero se me ocurrió verme la película antes y lo dejé aparcado. Después de esto , cada vez estoy más convencida que de un buen libro nunca se hace una buena peli.Ya tengo lectura. Muchas gracias Loco. Un besote.

Música dijo...

mira a Mica le pasó como a mí!,leélo, merece mucho la pena.

Pío Valera dijo...

SEñor Loco este post si es una locura que me he quedao trastornao.

Besos.

ulises dijo...

Me encantaba McCourt sobre todo en su primer libro autobiográfico. Por cierto, ha muerto hace unos meses.
Yo no sabía si reir o llorar cuando su padre les recauchutó los zapatos.
Un saludo

Loco dijo...

*Mica: yo voy a hacerle caso a Música y no voy a ver la pelicula.
Y de nada, disfruta con la lectura.

*Música: yo no la pienso ver.

*Pío: pues recupérate que no era mi intención.

*Ulises: es cierto que el libro tiene momentos muy duros, como el que nombras tú de los zapatos, pero creo que tienen más peso las anécdotas divertidas que se describen a lo largo del libro.
A mí me pasó lo mismo en algunas 'escenas', que no sabes si coger el pañuelo o verlo como algo que en esa época estaba a la orden del día.

Pecosa dijo...

Yo tampoco voy a ver la peli, y ¡sí! ¡Por supuesto que voy a comprarme el libro! (Me ha encantado tu risoterapia, han sido inevitables las carcajadas).