miércoles, 19 de mayo de 2010

Ana María Matute

Ayer fui a unos grandes almacenes (no hago publicidad) a hacer una compra de soltero. Es decir, comprar cosas que uno no necesita y mucha mierda (léase, patatas fritas, galletas, bollería, etc...). Cada vez que voy, tengo la misma rutina; hago la compra y luego voy a la sección de libros a ver si hay gangas.

Cuando me acerqué vislumbré un gran cartel que rezaba libros a 1 y 3 euros. El primero que me llamo la atención fue este de Ana María Matute (1€ virgensanta!!), que ya sólo por la portada merecía un hueco en mi modesta biblioteca.
Pues este libro combina, los fabulosos textos de Matute con fotografías de Manuel Durán y Juan Miguel Sánchez Vigil, para contar con una maravillosa sensibilidad los problemas de los 'niños de los otros', es decir, tanto de los niños inmigrantes como de los niños que no tienen infancia.

Os diría que lo consiguierais porque es muy bueno, pero al buscarlo en la red he visto que está como medio descatalogado. Una pena. De todas maneras estos días os dejaré un par de relatos y fotografías para ofreceros una pincelada de lo que esconden estas 50 páginas.

El primer relato, coincidencia, comparte foto con la portada del libro y reza tal que así (con una brutal frase final).

El juego de los enemigos

Por los estercoleros del acantilado van como nosotros, pero en viejo; con barbas y sombreros sucios, y sus ojos que recorren, como hormigas, una a una, todas las arrugas de sus caras. Nos da risa y miedo verlos. Tenemos miedo de ser así. Por eso les apedreamos, y nos reímos, y vamos siempre en su zaga, y ellos nos llaman golfos (y los somos: ellos y nosotros).

Pues por los estercoleros van con ganchos y sacos al hombro y nosotros detrás de los que ellos buscan, para quitárselo y quemarlo. A su lado crecen gordas las moscas y se vuelven azules, verdes, o (según les caiga el sol encima) hasta de oro.

Pues digo, por los estercoleros vamos nosotros a escondidas, rastreando tras sus ganchos; aplastando cáscaras de huevo con el pecho, los codos y las tripa, con las rodillas mordidas en media luna roja por caimanes de hojalata. Y apesta la tierra, y apestan los zapatos sin suela, con los clavos al aire, y duelen y brillan, verdes, los culos de botella, mientras acechamos a los vagabundos. Y les apedreamos con ladrillos partidos, y trozos de azulejo blanco, y tacones de goma negra. Y les echamos encima los insultos y los perros. Y ellos levantan ganchos y garrotes y nos odian. (Nos odian porque somos espejos para ellos, y les odiamos porque son espejos nuestros.)

Y somos, digo yo, tan iguales, enemigos.


Pues como decía mi profe de inglés: 'This is food for thought'. (Esto da que pensar)
Mañana más.

8 comentarios:

ulises dijo...

Parece un libro un poco duri.

Loco dijo...

Un poco sí ya que refleja el mundo de la infancia. Pero no todo es tristeza. Hay algún que otro relato simpático y con tintes de humor.

Yo de verdad que lo recomiendo.

Loco dijo...

Por cierto, el libro fue publicado por primera vez en 1961 y 50 años después parece que nada ha cambiado.

Mica dijo...

Qué fuerte es el libro no? Desde luego da que pensar. Ya nos irás contando que tal, aunque para mí creo que es un poco heavy.
P.D.:Me encantó lo de la compra de soltero.

Juanjo dijo...

Creo que conseguiste una pequeñsa joya ppor un euro siendo ademas un libro descatalogado.
Yo lei algunos cuentos de Ana maria Matute de esa primera epoca y me gustaron mucho......es como el neorrealismo italiano pero a la española
Un abrazo

Pecosa dijo...

Es duro, sí, pero es real... Como tú dices, las cosas no han cambiado mucho, por desgracia.

Lo intentaré localizar en las ferias de libros de segunda mano que hacen por aquí, a ver si hay suerte...

Loco dijo...

*Mica: sí, algo duro es, pero no deja de ser realidad.
Y las compras de soltero son geniales.

*Juanjo: pues joyas como estas por esta zona se consiguen con frecuencia.

*Pecosa: suerte.

Música dijo...

la vida es como una cebolla, la pelas y lloras ainsssssss